Índice Poema Fernán González

Estrofas 89 a 104 del Poema de Fernán González

 

89 España la gentil fue luego destruida,
eran señores d’ella la gente descreida;
los cristianos mesquinos avien muy mala vida,
nunca fue en cristianos tan grand cuita venida.
España la gentil fue luego destruida,
eran dueños de ella las gentes descreídas;
y los pobres cristianos llevaban muy mala vida,
nunca habían sufrido los cristianos tal desgracia sufrido.
90 Dentro en las iglesias fazian establias,
fazien en los altares muchas fieras follias,
rovavan los tesoros de las sacristanias,
lloravan los cristianos las noches e los dias.
Dentro de las iglesias construían establos,
hacían en los altares sacrílegas locuras,
robaban los tesoros de las sacristías,
lloraban los cristianos las noches y los días.
91 Quiero vos dezir cosa que fizo retraer:
predien a los cristianos, mandavan los cozer,
fazian semejante que los ivan a comer
por tal que les podiessen mayor miedo meter.
Quiero deciros algo digno de reprender:
prendían a cristianos, los mandaban cocer,
hacían ademanes de quererlos comer
para que les pudiesen mayor miedo meter.
92 Tenian otros presos, dexavan los foir
por que veien las penas a los otros sofrir,
avian por do ivan las nuevas a dezir
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Tenían otros presos, los dejaban huir
porque, viendo las penas a los otros sufrir,
habían por donde iban las nuevas a decir
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93 Dezian e afirmavan que los vieran cozer,
cozian e asavan omnes pora comer;
quantos que lo oian ivan se a perder,
non sabien, con grand miedo, adonde se asconder.
Decían ya afirmaban que los vieran cocer,
que cocían y asaban hombres para comer;
cuantos aquello oían se iban a perder,
no sabían, con gran miedo, a dónde irse a esconder.
94 Assi ivan foyendo de las gentes estrañas
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murian de grand fanbre todos por las montañas,
non diez, veinte nin treinta, mas muchas de conpañas.
Así iban huyendo de las gentes extrañas
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se morían de hambruna todos por las montañas,
no diez, veinte ni treinta, sino muchas mesnadas.
95 Perdieron muchos d’ellos con miedo los sentidos,
matavan a las madres en braços a sus fijos,
no s’podien dar consejo mugeres nin maridos,
avian, con grand miedo, muchos enloqueçidos.
Muchos de ellos perdieron de miedo los sentidos,
mataban a las madres que abrazaban a su hijos,
no se daban consejo mujeres ni maridos,
muchos, de tanto miedo, habían enloquecido.
96 E los omnes mesquinos que estavan alçados
del grand bien que ovieron estavan muy menguados:
querian mas ser muertos o yazer soterrados
que non vesquir tal vida, fanbrientos e lazrados.
Y los hombres cobardes que habían escapado
los bienes que tuvieron les quedaron menguados:
querían estar muertos o yacer sepultados
mejor que vivir así, hambrientos y dañados.
97 Los omnes d’otro tienpo que fueran segurados,
veian se de nuevo en la tierra tornados:
comien el paneziello de sus fijos amados,
los pobres eran ricos e los ricos menguados.
Los hombres que otro tiempo vivían muy holgados,
se veían ahora a la nada tornados,
comían el panecillo de sus hijos amados,
los pobres eran ricos y los ricos menguados.
98 Dezien los malfadados: «En mal ora nasçimos;
diera nos Dios España, guardar la non sopimos;
si en grand coita somos, nos bien lo meresçimos,
por nuestro mal sentido en grand yerro caimos.
Desgraciados decían:«En mala hora nacimos;
nos legó Dios España, guardarla no supimos;
si gran dolor tenemos, bien nos lo merecimos,
por nuestro mal sentido en gran error caímos.
99 Si nos atales fuessemos commo nuestros parientes,
non avrian poder aquestas malas gentes;
ellos fueron muy buenos, e non menos valientes,
traen nos commo lobos a corderos rezientes.
Si fuésemos nosotros como nuestros parientes,
no tendrían poder estas malvadas gentes;
ellos fueron muy buenos, nosotros menos valientes,
nos tratan como lobos a corderos recientes.
100 Nos a Dios falesçiendo, ha nos el falesçido,
lo que otros ganaron, hemos lo nos perdido;
partiendo nos de Dios, ha de ser de nos partido,
todo el bien de los godos por end es confondido.»
A Dios hemos fallado, Él nos ha olvidado,
lo que otros ganaron, nosotros lo hemos perdido;
al alejarnos de Dios, Él se nos ha alejado,
todo el bien de los godos por ello es trastocado.»
101 Diera Dios essas oras grand poder al pecado,
fasta allende del puerto todo fuera astragado;
semeja fiera cosa, mas diz lo el ditado,
a San Martin de Torres ovieron allegado.
Diera Dios por entonces gran poder al pecado,
hasta allende del puerto quedó todo asolado;
parecía grave cosa, mas lo dice el escrito;
a San Martín de Torres hubieron llegado.
102 Visquieron castellanos grand tienpo mala vida
en tierra muy angosta, de viandas muy fallida,
lazrados muy grand tienpo a la mayor medida;
vien se en muy grand miedo con la gent’ descreida.
Vivieron los castellanos gran tiempo mala vida
en tierra muy estrecha y falta de comida,
sufriendo mucho tiempo con dolor sin medida;
tenían grandes miedos de la gente descreída.
103 En todas estas coitas, pero que malandantes,
en la merçet de Cristus eran enfiuzantes,
que les avrie merçed contra non bautizantes:
«Val nos, Señor, —dixeron— ond’ seamos cobrantes.»
Aunque eran desgraciados con todas estas penas,
en la merced de Cristo estaban confiados
que les ayudaría contra los no creyentes:
«Ayúdanos, Señor, —dijeron— que nos recuperemos. »
104 Avian en todo esto a Almançor a dar
çien donzellas fermosas que fuessen por casar;
avien las por Castiella cada una a buscar,
avien lo de cunplir, pero con grand pesar.
Entre tanto a Almanzor le tenían que dar
cien hermosas doncellas que fuesen por casar;
por Castilla a cada una las habían de buscar,
habíanlo de cumplir, pero con gran pesar.

101. Se refiere al monasterio de San Martín en la ciudad franca de Tours.

104. El famoso y legendario Tributo de las Cien Doncellas.