Índice Poema Fernán González

Estrofas 311 a 330 del Poema de Fernán González

 

311 Quando ovo el buen conde su razon acabada,
mando contra Navarra mover la su mesnada;
entro les en la tierra quanto una jornada,
fallo al rey don Sancho a la Era Degollada.
Cuando hubo el conde su razón acabada,
mandó contra Navarra mover a su mesnada;
penetró en sus tierras durante una jornada,
halló al rey don Sancho en la Era Degollada.
312 Quando el rey vio al conde venir atan irado,
enderesço sus azes en un fermoso prado;
el conde castellano, con su pueblo loçano,
non alongaron plazo fasta otro mercado.
Cuando el rey vio venir al conde tan airado,
organizó sus huestes en un hermoso prado;
el conde castellano, con su pueblo animado,
para otra ocasión no alargaron el plazo.
313 Abaxaron las lanças e fueron a ferir,
el conde, delantero, commo oyestes dezir;
don Sancho de Navarra, quando lo vio venir,
con sus azes paradas salio lo a resçebir.
Bajaron las lanzas y fueron a herir,
el conde en vanguardia, como oísteis decir;
don Sancho de Navarra, cuando lo vio venir,
con sus huestes dispuestas lo salió a recibir.
314 Feria entre las azes que fronteras estavan,
en la part que el conde iva todos carrera l’ davan;
los unos e los otros firme miente lidiavan,
navarros con la muerte lidiavan e lazravan.
Hería entre las líneas que frente a él estaban,
por donde iba el conde todos le secundaban;
los unos y los otros firmemente luchaban,
los navarros a muerte herían y luchaban.
315 Tan grand era la priessa que avian en lidiar,
oie el omne a lexos las feridas sonar:
non oirien otra voz si non astas quebrar,
espadas reteñir e los yelmos cortar.
Tan grande era la prisa que tenían en luchar,
que se oía a lo lejos los golpes sonar:
no se oía más ruido que el de las astas al quebrar,
las espadas chocarse y los yelmos cortar.
316 Nonbravan los navarros «Navarra» e «Estella»,
los firmes castellanos nonbravan a «Castiella»;
nonbrava el rey don Sancho a las vezes «Castiella»,
commo algunos françeses a vezes echan pella.
Gritaban los navarros «Navarra» y «Estella»,
los firmes castellanos gritaban «Castilla»;
el rey don Sancho a veces pregonaba «Castilla»,
como algunos franceses burlarse así solían.
317 El conde e el rey buscando se andudieron
fasta que uno a otro a ojo se ovieron,
las armas que traian çerteras las fizieron,
fueron se a ferir quant de rezio pudieron.
El conde y el rey buscándose anduvieron
hasta que uno y otro enfrente se tuvieron,
las armas que traían con acierto dispusieron,
se fueron a golpear todo lo recio que pudieron.
318 Entramos uno a otro tales golpes se dieron,
los fierros de las lanças al otra part salieron;
nunca de cavalleros tales golpes se vieron,
todas sus guarniçiones nada non les valieron.
Entre ambos, el uno al otro, tales golpes se dieron,
los hierros de las lanzas lejos salieron;
nunca entre caballeros tales golpes se vieron,
todas sus guarniciones para nada les valieron.
319 Cuitado fue el rey de la mala ferida,
entendio que del golpe ya perdiera la vida,
la su grand valentia luego fue abatida
man a mano del cuerpo el alma fue salida.
Preocupado está el rey por una mala herida,
comprendió que por ella perdería la vida,
y su gran valentía fue así abatida
al poco del cuerpo su alma se salía.
320 El conde fue del golpe fiera miente golpado,
ca tenie grand lançada por el diestro costado;
llamava «castellanos», mas ningun fue allegado,
de todos sus caveros era desanparado.
El conde fue del golpe fuertemente herido,
pues tenía una gran lanzada en el diestro costado;
gritaba «castellanos», mas ninguno se acercaba,
de todos sus caballeros estaba desamparado.
321 Tovieron castellanos que eran muy falesçidos,
todos sus buenos fechos que eran por y perdidos,
con quexa castellanos andavan muy marridos,
por que en muy grand yerro eran todos caidos.
Creyeron los castellanos que eran desafortunados,
y que sus grandes hechos allí eran perdidos,
con queja los castellanos andaban muy afligidos
contra los Doce pares, de esos pueblos lozanos.
322 Tanto tenie cada uno en lo suyo que ver
que non podien ningunos al conde acorrer;
fizo les la verguença todo el miedo perder
e ovieron por fuerça las azes a ronper.
Tenía cada uno tanto en lo suyo que hacer
que no podían ninguno al conde socorrer;
las vergüenza les hizo todo el miedo perder
y tuvieron por fuerza las líneas que romper.
323 Sofriendo grandes golpes al conde allegaron,
antes que a el llegassen a muchos derribaron;
muy maltrecho sin duda al buen conde fallaron,
d’una parte e d’otra muchas almas sacaron.
Sufriendo grandes golpes hasta el conde llegaron,
antes que a él llegasen a muchos derribaron;
muy maltrecho, sin duda, al buen conde hallaron,
de una y otra parte muchas almas sacaron.
324 Llegaron castellanos, al conde acorrieron,
luego que y llegaron, sobre todos firieron;
a navarros por fuerça a fuera los fizieron;
temian que era muerto e grand miedo ovieron.
Llegaron los castellanos, al conde socorrieron,
en cuanto allí llegaron, sobre todos acometieron;
a los navarros, por la fuerza, alejar les hicieron;
temían que estaba muerto y gran miedo tuvieron.
325 Alçaron le de tierra, la ferida le vieron,
todos que muerto era bien assi lo tovieron,
por poco, con pesar, de seso non salieron,
commo si fuesse muerto muy grand duelo fizieron.
Le alzaron de la tierra, la herida le vieron,
todos que muerto estaba por seguro tuvieron,
por poco, con pesar, el juicio no perdieron,
como si estuviese muerto muy gran duelo hicieron.
326 Firieron en navarros, del conde los tiraron,
sobre un buen cavallo a su señor alçaron,
la sangre de la cara toda gela alinpiaron,
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Hirieron a los navarros, del conde los retiraron,
sobre un buen caballo a su señor alzaron,
la sangre de la cara, toda se la limpiaron,
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327 Todos commo de nuevo a lidiar començaron
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Todos como de nuevo a luchar comenzaron
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328 Cuitaron los afirmes, davan lid presurada,
reteñien en los yelmos mucha fuert cuchillada,
davan e resçebian mucha buena lançada,
davan e resçebian mucha buena porrada.
Se preocuparon firmemente, luchaban deprisa,
retañían en los yelmos fuertes golpes de espada,
daban y recibían mucha buena lanzada,
daban y recibían mucha buena mazadas.
329 Non vos queremos mas la cosa alongar;
ovieron los navarros el canpo a dexar,
ovo el rey don Sancho muerto a y fincar,
mando le luego el conde a Navarra levar.
No os queremos más el relato alargar;
tuvieron los navarros el campo que dejar,
hubo el rey don Sancho muerto allí quedar,
luego le mandó el conde a Navarra llevar.
330 Dexemos a don Sancho, ¡perdon’ le el Criador!,
los navarros maltrechos llorando a su señor,
avian de vengar se todos fuerte sabor,
salieron al buen conde todos por su amor.
Dejemos a don Sancho, ¡perdónele el Creador!,
los navarros maltrechos llorando a su señor,
sentían por vengarse todos gran desazón,
fueron hacia le buen conde todos por su comprensión.

311.La Era Degollada es una llanura, los Llanos de Valpierre, situada al sur de Briones, ocupando principalmente el municipio de Hormilla (La Rioja). Es una llanura elevada entre los valles del río Ebro al norte y el río Najerilla al sur y el este. Su identificación es ya propuesta en la Primera Crónica General donde se dice que este lugar «est en Vall Pirri». Por esta planicie pasaba la calzada romana que unía Zaragoza con Briviesca. Incluso algunos autores sitúan en esta zona la localidad de Atiliana citada en el Itinerario de Antonino.

Valpirri aparece también mencionado en otras obras medievales como La vida de San Millán de Gonzalo de Berceo quien lo describe como «sequero lugar», en el camino entre Calatayud y Haro. Al menos desde el siglo XV y hasta mediados del siglo XVIII se cita un terreno comunal de Valpierre (de unas 200 hectáreas de extensión) que era administrado por varias localidades cercanas que formaban la Junta de Valpierre.

Esta llanura ha sido la localización de otras batallas medievales como la que hubo entre Sancho III de Castilla y Sancho IV de Navarra en 1157 o el enfrentamiento entre Pedro I de Castilla y Enrique de Trastámara en 1366.

En su primera edición de Historia del Condado de Castilla, Justo Pérez de Úrbel daba credibilidad a esta batalla entre el conde Fernán González y el rey García Sánchez I de Pamplona (en vez de Sancho II Abarca). Citando a Menéndez Pidal, dice que existe un lugar llamado La Degollada en la carretera que une Santo Domingo de la Calzada y Nájera. También dice que existe un monumento llamado La Piedra del Conde en conmemoración de dicha batalla del que proporciona una fotografía. Pérez de Úrbel, Justo: Historia del Condado de Castilla, tomo II, pp. 554-555. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Centro de Estudios Medievales, Madrid, 1945. La fotografía del supuesto monumento se encuentra entre las pp. 544 y 545. En la edición de 1970 no aparece.

La existencia de este monumento también es atestiguada por Govantes, A.C. en 1846, en su obra Diccionario Geográfico-Histórico de España. Sección II. Comprende toda la Rioja o toda la provincia de Logroño y algunos pueblos de la de Burgos en la página 204 y por Mateo Anguiano en 1704 en el Compedio historial de la provincia de La Rioja, de sus santos y milagrosos santuarios. Este mismo autor dice en el libro III, cap. 19: «se encontraron los dos campos cerca de un lugar llamado entonces Gollanda, aquí en el campo de Valpiedra que hoy se llama Valpierre, a 1 ½ legua de San Asensio y media de Hervias; donde hay una piedra que hasta hoy llaman del Conde se dio la primera batalla.»